Opinión | Los currantes, los grandes desapercibidos del deporte

Opinión | Los currantes, los grandes desapercibidos del deporte

Cuando hablamos de deportes de equipo, conocemos infinidad de tipos distintos de deportistas en todos y cada uno de los distintos deportes que podemos encontrar. Distintos ejemplos son el clásico tanque de dos metros y más de cien kilos de puro músculo que basa su juego en el físico o el típico crack habilidoso que deja pasmados a sus rivales con una técnica sobresaliente y vistosa.

 
No obstante, hay un tipo de deportista que pasa siempre desapercibido a los ojos del espectador casual o superficial, un selecto grupo de atletas que vamos a denominar como currantes. Pongamos un ejemplo, para que un delantero meta goles, siempre tiene que haber alguien en la medular que se haga sus kilómetros para robar el balón al equipo contrario, o siempre tiene que haber alguien que aparezca en el lugar y en el momento adecuado para dar ese último pase.

 
Para que nos entendamos, los deportistas currantes son esos que no hacen ruido, no despuntan, no desentonan, no hacen malabarismos, no se hinchan a meter goles, no llaman la atención, no piden galones, no son desobedientes y no son un supermodelo que se dedica más a las sesiones de fotos que a dejarse la piel en el terreno de juego.

Michele Scarponi tirando de Vincenzo Nibali y de un bloque de ciclistas.

Michele Scarponi tirando de Vincenzo Nibali y de un bloque de ciclistas.

En lugar de ello, los currantes no dan ningún balón por perdido, hacen su trabajo y dejan hacer, siempre ofrecen ese desmarque que nunca espera nadie, aparecen para dar ese pase extra o para prolongar ese balón que acaba desembocando en ocasión, son los que más kilómetros hace del equipo, son los que dan su mano a un compañero que necesita ayuda, son un jugador de equipo. En resumen, son esa clase de jugador que sin hacer nada especial, resulta imprescindible en cada equipo de cualquier deporte.

 
Un ejemplo que me gusta poner de este tipo de deportista es el absurdamente infravalorado, como normalmente son este tipo de deportistas, futbolista del Bayern de Munich, Thomas Müller. Aunque no vamos a negar que su personalidad puede ser, por decirlo de un modo, irritante; hace siempre eso que ningún otro jugador hace.

 

Se abre a la banda cuando nadie está allí, cuando el balón parece que va a perderse, aparece para tocarlo de primeras y hacerlo caer en pies de algún compañero, cuando sale el rival a la contra, aparece siempre para obstaculizar la salida del rival. Es decir, tanto Thomas como este tipo de futbolistas, aportan garantía.

Thomas Müller celebrando un triunfo de la selección alemana

Thomas Müller celebrando un triunfo de la selección alemana

Así pues, me gustaría intentar concienciar al espectador que busque únicamente ver goles espectaculares como los de Messi o Ronaldo, los asombrosos regates de Neymar, triples imposibles como los de Curry, entradas a canasta imparables como las de Lebron, magia hecha fútbol sala de las botas de Ricardinho, ataques escalofriantes de Froome o los caballitos y el espectáculo de Peter Sagan; a que no se fije únicamente en las estrellas que resuelven o se lucen en momentos determinados, y que miren a la gente que está detrás de estos deportistas que trabajan de inicio a fin y que hacen posible que gente como la que ha sido mencionada brille del modo que lo hace, porque al fin y al cabo, estos deportes son, como su propio nombre indica, deportes de equipo, y muchas veces, un grupo resuelto de estrellas no garantiza resultados, porque no son un equipo, sino únicamente una buena plantilla sin cohesión.



Gerard Escribano

Aficionado y abonado al Levante UD. Aficionado a todos los deportes, seguidor de los Philadelphia 76ers, Aston Villa, Schalke 04 y la Fiorentina.


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