¡Déja-vu!

¡Déja-vu!

Déja-vu. Es definido como una sensación de haber pasado ya una situación que trascurre en este momento. Déja-vu. Parecido, o similar, a lo que pasa año tras año en Madrid. 2014, Real Madrid 4-1; 2015, Real Madrid 1-0; 2016, Real Madrid por penales. Y ahora, 2017, otra vez, Real Madrid.

Dominio merengue y bajo nivel colchonero

Esa fue la clave. No tanto el “buen nivel del Real Madrid”. Sino, el tan mal partido del Atlético. Los colchoneros nunca definieron a que jugar. Parecía que ayer le avisaron de este encuentro. Quedaba partido. Algunos no sabían sin presionar y quedaban a mitad camino. Kroos, Casemiro y Modric quedaban con lugar ante los espacios que dejó la visita. Todo muy sencillo para el local.

Desde temprano aprovechó eso el Real Madrid. Carvajal desbordó y disparó al arco. Oblak dio rebote y Benzema, de rebote, no marcó de milagro. Primera aproximación, que sería un aviso de lo que vendría.

Minutos después, del aviso pasó a ser una muestra de lo que es el Real Madrid. A la salida de un corner, un nuevo centro es despejado. Luego, la pelota vuelve a ingresar al área por arriba. Y ahí apareció Cristiano Ronaldo. Anticipó perfecto. Ganó en las alturas y marcó el 1-0 a los 9′. Y ahí está, el deja-vu. O el principio de el.

¿Reacción colchonera? Lejos de eso. No levantó cabeza y la pelota fue merengue. Mientras tanto, Oblak volaba de aquí para allá, evitando el segundo.

Primero un cabezazo de Varane. El portero esloveno metió la mano antes de que ingrese. Luego, la chilena de Benzema que apenas rozó el travesaño. El Atlético la pasaba mal, y tanto sólo llegó una vez a inquietar a Keylor Navas.

Buen pase filtrado y Gameiro quedó cara a cara con el portero. Lo quiso eludir y el “tico” evitó esa gambeta arrebatandole el balón. Con eso, se iban al descanso 1-0.

Atlético intentó salir en busca del gol

Se dice que cuando un guerrero está golpeado, oculta esos golpes. Lo hace para levantarse y luchar. Para que no lo saquen de carrera. Eso quiso hacer el Atlético. Ese guerrero, con demasiadas heridas (2014 y 2016, las más dolorosas), que intenta disimular. Y, por más que intente, siempre queda un pedazo de puñal fuera. Y eso que queda es donde toca el Real Madrid. Donde aprieta y duele. Y ahí cae el guerrero, pidiendo piedad.

En el segundo tiempo el Atlético salió a eso. A jugarle de igual a igual al Rey. ¿Se le podía ganar? Si, claro. ¿La diferencia? El pequeño luchador tiene la espalda llena de sangre. De tanto trabajar y de sufrir. De tantos golpes. En tanto al Rey, su espalda es oro. Son copas y más copas. Y ahí está la diferencia. No en mucho más. En eso, en quien tiene más peso, y el Rey allí va a ganar siempre.

Los de Simeone lo buscaron por ahí. Por la “guapeza”. Por la garra. El corazón. Y a veces es efectivo. Pero ese corazón ya está demasiado roto. Entonces, cuando un corazón roto le quiere ganar a uno cada vez más renovado y lleno de victorias, el resultado es evidente.

Cristiano Ronaldo, Rey de Madrid

Apareció Cristiano Ronaldo, otra vez, para hundir aquél puñal. Para apretar más aquella herida. Hasta dejarlo moribundo. La pelota que cortó Filipe Luis le favoreció al delantero. Y, dentro del área, no perdona. Picando el balón, le pegó con furia y altura. Lejos de Oblak. Y ahí estaba el Rey, dándole otra lección al humilde, y mandándolo a casa. 2-0 a los 74′.

Y en ese momento, no queda nada más. La duda existe. ¿Ir a buscar el 1-2 o quedarse con eso? Quedan 90 minutos más. Pero no especuló con eso. Tomó protagonismo, pero no lastimó. Todo lo contrario, lo lastimaron. El último puñal terminó de entrar en el 85′.

Lucas Vázquez encaró por la banda, Dejó pagando a Godín y llegó al final. Con lo justo, mandó el balón al área. Casemiro dejó pasar y llegó Cristiano. Con tiempo y lugar, definió frente a un desprotegido Oblak. 3-0 y golpe brutal. Letal.

Y allí está. Déja-vu. Una vez más, Real Madrid pasa por arriba del guerrero. Quedan 90 minutos. 90 para intentar revertir una historia complicada. Pero no queda más que intentarlo. Mientras tanto, Cristiano es el Rey de Madrid, una vez más.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *